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El charango ayacuchano

Cheqollo

Herencia y resonancia

Breve historia del Charango Ayacuchano

Desde los primeros años del Virreinato, Huamanga (hoy Ayacucho) se convirtió en un centro de arte y cultura donde los españoles introdujeron instrumentos de cuerda como vihuelas, laúdes y guitarras. Los artesanos locales, en especial la Dinastía Camasca, aprendieron y perfeccionaron el oficio de la luthería, creando el charango ayacuchano, un instrumento que con el tiempo adquirió rasgos propios de la identidad andina.

El charango no solo heredó técnicas europeas, sino que también se transformó en una voz del alma andina, acompañando cantos, danzas y ceremonias que expresan la historia y la resistencia de un pueblo. Hoy, el charango ayacuchano es símbolo de tradición, creatividad y orgullo cultural, reconocido como parte esencial del patrimonio musical del Perú y de la música andina en el mundo.

LA ESENCIA SONORA DEL CHARANGO AYACUCHANO

Madera viva

El sonido del charango ayacuchano nace de la madera. Los maestros luthiers emplean pino y nogal por sus cualidades acústicas: el primero brinda equilibrio y suavidad; el segundo, brillo y proyección. Cada pieza se seca y cura de forma natural antes del tallado, garantizando estabilidad y resonancia. La selección de la madera define la identidad sonora del instrumento y conserva un saber artesanal transmitido por generaciones.