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Alejandro Camasca

Alejandro Camasca

El legado de la familia de luthiers

El charango ayacuchano late con fuerza en las manos y en la historia de la familia Camasca. Alejandro Camasca Vargas, hijo del recordado maestro Luis Camasca “Cheqollo-Ruiseñor”, heredó desde niño la magia de este instrumento y la pasión de su dinastía de luthiers, quienes desde el siglo XVI forjaron con amor y paciencia el alma musical de Ayacucho.

A los 9 años, Alejandro descubrió en el charango una voz que lo acompañaría toda la vida. No solo lo convirtió en un virtuoso intérprete reconocido en el Perú y en el mundo, sino también en un creador que, con sus propias manos, da vida a charangos, guitarras y mandolinas que resuenan con identidad andina. Su arte lo llevó a recibir el Charango de Oro del Perú, a compartir escenarios con leyendas, y a llevar la música ayacuchana a tierras lejanas.

Fundador del Museo del Charango Ayacuchano-Camasca, Alejandro convirtió su sueño en un espacio donde la tradición se preserva, la cultura florece y nuevas generaciones encuentran inspiración. Su legado no es solo musical: es un acto de amor por Ayacucho, por el charango y por la memoria viva de la familia Camasca, que hizo de las cuerdas un puente entre la historia y el futuro.

El charango en sus manos no es solo un instrumento: es poesía, es raíz y es orgullo que vibra desde Ayacucho para el mundo.

MAESTRO, CREADOR Y GUARDIÁN DE LA TRADICIÓN

El legado que continúa

Más allá del escenario y el taller, Alejandro Camasca ha dedicado su vida a compartir su conocimiento con nuevas generaciones de músicos y luthiers. Desde el Museo del Charango Ayacuchano impulsa talleres, conciertos y encuentros que fortalecen la identidad sonora de la región. Su visión trasciende la herencia familiar: entiende el arte como una escuela viva, donde cada nota que nace de un charango mantiene encendida la memoria de su pueblo.